iadarve/ septiembre 5, 2018/ Random/ 0 comments

La virginidad es un concepto cuyo significado cambia según la cultura y el momento histórico. Si hace cincuenta años las mujeres debían preservarla hasta el matrimonio, para muchas es ahora un lastre cuando a determinadas edades aún no se ha perdido. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de virginidad? En el caso de la mujer, se asocia a la ruptura del himen con la primera penetración vaginal. Eso me lleva a otra pregunta, ¿sabemos realmente qué es el himen?

Efectivamente, se trata de una membrana que cubre la vagina aunque son muy pocos los casos en los que la cubre por completo. De hecho, cuando se encuentra de este modo, supone un problema para la mujer ya que dificulta la expulsión de la sangre menstrual. Generalmente esto se soluciona con una intervención quirúrgica sencilla en  la que se extrae este tejido, desconozco si por completo o sólo en parte.

En la mayoría de los casos, antes de experimentar la penetración vaginal por primera vez el himen tiene forma de media luna con una gran abertura a un lado o con varias aberturas pequeñas. También es posible que no haya himen, ya que no es sólo una leyenda urbana que se produzcan desgarros con el uso continuado de tampones o con la práctica de algunos deportes como la equitación.

¿Qué le sucede al himen con la primera penetración? Pues es posible que sufra un desgarro, lo que causa el sangrado con el que tradicionalmente se ha asociado la famosa pérdida de virginidad. Pero también puede que durante esa primera penetración la mujer sangre por otros motivos que no tengan nada que ver con el himen, como pueden ser la falta de lubricación o la brusquedad del roce que puede dañar los tejidos de la vulva. También está la posibilidad de que no se produzca ningún sangrado, sobre todo cuando el himen es muy elástico y puede soportar la penetración sin desgarro alguno.

 

Las otras “primeras veces”

No creo que sea casual que asociemos la pérdida de virginidad, la “primera vez”, con una práctica sexual concreta como es la penetración vaginal. Se trata de la práctica normativa por excelencia, ya que es la que permite la reproducción y también la única tolerada por algunas religiones. Nuestra cultura es coitocéntrica, de eso no hay duda.

Pero, ¿acaso no hay muchas primeras veces a lo largo de nuestra vida sexual?, ¿por qué vamos a dejar que decidan por nosotras cuál de esas primeras veces debe ser la más importantes? Puede que otras experiencias hayan sido mucho más significativas que esa, como puede ser el primer beso, el primer sexo oral o el primer orgasmo delante de otra persona.

La virginidad es símbolo de pureza, de inocencia, de ignorancia de lo que es el sexo. Pero, ¿de dónde hemos deducido que esa es nuestra situación ante la primera penetración vaginal? Es muy posible que antes de tener esa experiencia hayamos tenido otras vivencias sexuales, ya sea con otras personas o en soledad. Si me he masturbado penetrando mi vagina y se ha producido un desgarro del himen, ¿soy virgen? Y en caso de que haya practicado sexo oral y penetración anal pero nunca penetración vaginal, entonces, ¿sigo conservando mi virginidad?

Estas preguntas me sirven para cuestionar a qué le estamos llamando virginidad realmente. Si es a la falta de experiencia en algún ámbito sexual, es evidente que siempre habrá alguna práctica en la que seamos vírgenes y que la vida está llena de primeras veces. Vivir nuestra sexualidad es un proceso continuado que no acaba nunca y recorrer este camino con la mayor libertad posible es la mejor de las opciones.

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